Las lecciones de 13 Razones

Una de las producciones originales de Netflix, 13 Reasons Why, puso sobre el tapete uno de los temas que si bien comienza a ser más visible, aún es visto desde los ojos de los adultos: el acoso escolar y el abuso sexual, en las escuelas.

Debo reconocer que si ver la primera temporada me descolocó, la segunda me estremeció. La serie es cruda, y mira desde el punto de vista de los adolescentes, lo que pasan diariamente, en medio de la indolencia de la escuela, padres que no entienden lo que pasa por sus vidas y maestros que no profundizaban la mirada.

¿Qué tan lejana es la historia de esta serie? ¿Esto pasa en la realidad? ¿Es una serie “gringa” con problemas “gringos”? Para responder estas preguntas hable con un par de adolescentes peruanos que llamaré “Adolfo” y “Lucía”, una madre así como un padre de otras dos niñas quienes sí han sufrido en carne propia el acoso escolar en un colegio limeño y con Carla Cortez, psiquiatra infantil de la Clínica Anglo Americana sobre el suicidio en adolescentes.

1: LOS PADRES
Uno de los puntos que me llamaron la atención de la serie es que existían padres que sí estaban cercanos a sus hijos pero nunca lograron entender la dimensión de lo que sucedía en la escuela. ¿Ellos subestimaron los problemas que enfrentaron? ¿La sociedad norteamericana es menos interesada en sus hijos?

Pude conversar con dos padres (madre y padre) de dos niñas de diferentes de escuelas ubicada en Lima, que prefieren no dar sus nombres pero sí compartir sus terribles experiencias.

Ambos padres insistieron que ellos sabían que sus hijas no se sentían cómodas en las aulas, al enterarse de lo sucedido tomaron cartas en el asunto, asistieron a las escuelas, pero los educadores consideraban que esto era debido a “cosas de adolescentes” y “niñas malas” que las acosaban a sus hijas.

“Yo pensé que se trataba de un problema de niñas. Mi hija y las otras chicas estaban en 2do de secundaria y por unas zapatillas nuevas que llevó, ellas se burlaron cruelmente. A ella le encantaban sus zapatillas, pero ellas las utilizaron para humillarla”, me cuenta un papá preocupado.

Lamentablemente el tema de las zapatillas escaló. “Ridícula, estúpida y fea, se convirtieron en letreros de puta y basura en su maleta, lonchera y cuadernos, junto con cortes de cabello y un par de golpes. Todo esto en el lapso de cuatro meses, momento en el cual me enteré porque encontré a mi hija llorando en una esquina de la casa”, nos contó este padre, quien iracundo fue a la escuela a exigir explicaciones que no se dieron, y acciones que no se tomaron.

Este caso, no es aislado. La madre que entreviste, pudo seguir desde el comienzo, este vía crucis, en donde las palabras bulimica y anorexica fueron utilizadas como armas para alejar amigas, mientras secretamente se abría un instagram con fotos con contenido sexual, totalmente manipuladas. El objetivo: destruir la imagen de su hija.

“Porque un chico de quinto se secundaría le habló a mi hija, a finales de año, se ganó el odio de un par de chicas de su salón. Ellas estaban en sexto de primaria. Al pasar a secundaría, todo cambio. Ellas se habían encargado de difamarla, de hablar mal de ella. Al volver al colegio, nadie quería juntarse con ella. Cada vez que conseguía una amiga, estas chicas se encargaban en alejarla. Ellas eran las “populares” y nadie las quería de enemigas”, nos cuenta la mamá de una de las niñas.

Pero en este caso, también los hechos siguieron creciendo, esta angustiada madre veía como su hija se sentía cada vez más incomoda en el colegio. “La gota que reventó el vaso fue que le comenzaron a gritar bulimica y anorexica, en plena fila de una clase de folclore”, relató esta madre quien se enteró del Instagram vejatorio casi a la par de estos incidentes.

Al otro lado del espectro encontré los comentarios de los adolescentes “Adolfo” y “Lucía”, quienes señalaban que si bien les contaban a sus padres que las cosas “eran difíciles en el colegio”, tampoco querían compartir su día a día, dado que estas situaciones “ya debían manejarlo, dado que son mayores”.

La doctora Carla Cortez, explica que los adolescentes “tienden a tornarse reservados y buscar espacios de privacidad, es lo habitual en esta etapa de desarrollo; sin embargo, ello no es sinónimo de que no necesiten, deseen o acepten la guía parental”.

“Los adolescentes requieren de padres presentes e involucrados, pero que los escuchen y permitan tomar algunas decisiones. Es crucial buscar y mantener una adecuada conexión emocional con ellos, escucharlos, reflexionar y analizar con ellos diferentes cuestiones, no juzgarlos ni criticarlos por sus nuevas formas de pensar y/o actuar, evitar las imposiciones arbitrarias (y más bien dialogarlas con ellos expresando el sustento) y formar parte de la vida y aficiones del chico o chica”, subraya.

Cortez agrega que sin duda es un trabajo que inicia en etapas previas, desde que los chicos y chicas son niños; a veces han existido situaciones de mucha ausencia afectiva y conflictividad durante la infancia que son mucho más difíciles de resolver cuando llega la adolescencia.

 

SEGUNDA LECCIÓN: YO TE ODIO
El acoso en el colegio es visceral y sin piedad, te lo muestra 13 Reasons Why.  Así en medio de una espiral de odio, que no para ni busca reflexionar a quién dañas, los protagonistas caen en uso de drogas, alcohol, intentos de suicido, acoso sexual, violencia extrema, violaciones y suicidio.

En la adolescencia, los sentimientos están a flor de piel. No se miden las consecuencias, y el YO TE ODIO no solo se puede dirigir como una chaveta al corazón de sus propios padres sino que además se convierte en un huracán que ataca a quien se le cruza.

Ambos padres entrevistados coinciden que las personas que atacaron a sus hijas prácticamente se criaron con ellas. En ambos colegios las aulas no superan los 20 alumnos y como máximo tienen dos salones por grado. ¿Cómo se puede llegar a odiar tanto?

Los adolescentes que entreviste coincidían que “nadie tiene derecho a arrebatarles su espacio”, y cuando esto sucede “hay consecuencias”. Una respuesta que, sinceramente, consideré muy tribal y casi del tiempo de las cavernas, pero que ellos consideraban como correcta.

“En el colegio, tu sabes quien es quién. Quien sirve, quien no será nada, quien te abrirá las puertas y a quien simplemente no debes hablarle. Los pro, estamos en la cumbre, y todos quieren ser como nosotros. Tener nuestra ropa, nuestra forma de hablar, nuestras ideas y nuestra iniciativa”, señalaron ambos convencidos.

¿Cómo solucionan sus problemas? La adolescente que entreviste, explicó que “ella soluciona sus problemas hablando con la persona que la genera, pero cuando esto no funciona, le pide a otra persona que le diga”. En el caso de “Adolfo”, fue más contundente: “los hombres nos damos un par de golpes, y luego seguimos siendo amigos”.

Es necesario leer entre lineas para entender que en la jungla del colegio, hay más que un par de golpes y pedir que “otra persona lo haga”. Las “chicas malas” y los matones son una realidad, que a veces nosotros mismos no queremos ver, ya seamos padres o hijos.

De acuerdo al Ministerio de Educación la violencia se da en varios niveles. De los 18 mil casos reportados en el portal SíseVe a nivel nacional (15.09.2013 – 31.05.2018) más de 8 mil de ellos tenían violencia verbal mientras que más de 7 mil incluía la violencia psicológica. La violencia física superaba los 10 mil y 137 casos incluyeron armas.

¿Cuándo una broma pesada se convierte en bullying? La doctora Cortez nos explica que la teoría nos dice que un chico o chica sufre de bullying cuando recibe o es expuesto a acciones negativas de forma repetida y prolongada por parte de uno o más compañeros o compañeras.

“El bullying implica realizar una acción negativa intencional ya sea una injuria o malestar sobre la otra persona, o un intento de realizarla. Estas acciones pueden darse en forma directa como contacto físico (golpes, empujones, jalones de pelo, etc.) o mediante palabras (hacer gestos obscenos, ridiculizaciones, colocar apodos, etc.) y de forma indirecta mediante el rechazo y la exclusión. La protagonista de “13 reasons why” experimentó ambos tipos de bullying. Es importante mencionar que el bullying se da en una relación interpersonal caracterizada por un desbalance de poder entre el agresor y la víctima”, añadió.

Volvamos al SiSeVe del ministerio de Educación del Perú. Allí claramente se señala que violencia escolar es “toda forma de violencia física o psicológica, lesiones y abuso, abandono o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, que ocurre entre escolares, entre adultos y escolares y contra la propiedad, tanto dentro de la escuela como también en sus inmediaciones, entre la escuela y el hogar y a través de las nuevas tecnologías de información y comunicación (Facebook, YouTube, mensajes de texto, por ejemplo)”.

Ojo que el mismo ministerio de Educación reconoce que “el bullying es más frecuente en primaria, pero es más grave en secundaria, el bullying es solo un tipo de violencia escolar”.

 

TERCERA LECCIÓN: LA ESCUELA, LO QUE SE DEBE HACER
A esta altura de la nota, quizás estarás igual que yo, preguntándote menos 13 Reasons Why exageró la nota y más qué hacen las escuelas para evitar esta situación.

Para la doctora Cortez, esta realidad (la de la serie) no es ajena por lo que los padres debemos estar cada día más despabilados al respecto.

“El bullying es un problema antiguo del que recientemente hemos empezado a tener una mayor conciencia. Es un problema altamente prevalente en la actualidad, aunque en muchas escuelas puede pasar totalmente desapercibido, y que genera consecuencias de gravedad variable sobre la salud emocional y autoestima de quien lo sufre. Un gran impedimento para su resolución es considerarlo como un problema aislado y normalizado y no como un tema de salud pública”, recalcó.

¿Qué deben hacer las escuelas? Cortez, subraya que el primer paso que los colegios deben dar es asumir que el problema existe y puede estar presente en la institución, independientemente de la condición particular o estatal de la misma, religión en la que se sustenta, lugar de ubicación y clase socioeconómica de los estudiantes.

“Es importante que la comunidad educativa dialogue y sensibilice a los miembros (directores, profesores, alumnado, padres de familia, personal administrativo, etc.) en cuanto a la prevalencia y consecuencias del bullying. Los colegios requieren desarrollar una política de no tolerancia al bullying y desarrollar un plan o programa que abarque a todo el colegio, con intervenciones universales e individuales dirigidas al colegio en general, al salón de clase y al alumno en particular. Existen y se han descrito un sinnúmero de intervenciones escolares, pero se sabe que son más efectivas cuando implican a toda la comunidad escolar y actúan en diferentes niveles”, recalcó.

Si estas en periodo de buscar colegio para tu hijo (lo cual de por sí es una inversión mayúscula) toma en cuenta que la doctora de la Anglo Americana, subraya que “cada colegio debe desarrollar un programa que considere las acciones que se llevarán a cabo para desincentivar el bullying y para ayudar a las víctimas. Otros componentes que pueden incluirse para reducir el bullying son el apoyo de parte de compañeros, la resolución de conflictos, consejería, sanciones no punitivas para los agresores, entrenamiento a los profesores, creación de un mejor clima escolar, reglas dentro del salón de clases, inserción del tema dentro del currículo, etc”.

“La negación del problema y el silencio solo contribuirán a que el bullying siga existiendo y las consecuencias se sigan produciendo y afectando a los estudiantes; asimismo, los estudiantes afectados no tendrán suficientes posibilidades de relatar lo que les sucede y sus experiencias permanecerán sin la posibilidad de resolución. Esto es grave pues repercute sobre la salud mental de los chicos y chicas, que en casos extremos los puede conducir al suicidio”, manifestó.

CUARTA LECCIÓN: LA ESCUELA, LO EN REALIDAD PASA
Los dos chicos entrevistados coincidieron que si se diera un caso de bullying en sus aulas, los profesores quizás no se dieran cuenta o “no quisieran darse cuenta”, porque “no saben que sienten en realidad”.

“Ellos entran, hablan de historia. Les preocupa sí hice o no la tarea. No les importa que pasa en mi vida, en mi casa, y menos en mi cabeza. Así cómo se enterarían”, señaló “Adolfo” mientras que “Lucia” nos dijo “que quizás el tutor se de cuenta, pero si no tiene mucho que hacer, lo máximo que hará es decirnos, ¿cómo estas?”.

En ambos casos coincidieron que de estar en una situación que escape de su control, no acudirían al ningún profesor, sino que en primer lugar le preguntarían que hacer a un amigo mayor, luego a algún primo o hermano, quizás luego a su padre o madre pero nunca al profesor.

¿Qué pasó? ¿Los profesores han perdido la conexión con el alumnado? En ambas temporadas de la serie, solo una de las victimas buscó ayuda (era nueva en el pueblo), los otros no. La ayuda la buscaron entre sus pares, es decir adolescentes y jóvenes.

Los padres entrevistados también coincidieron que fueron a los colegios a pedir ayuda, sin embargo en un primer momento la respuesta buscó minimizar la situación y cuando se dio la escalada de violencia, se optó por poner “paños fríos” pero no buscar soluciones de fondo que extirpen la violencia en las aulas.

La madre, me explicó además que el reglamento del colegio indicaba sanciones para los hechos sucedidos con su hija, pero el centro educativo optó por conversar con los padre de las niñas que iniciaron el acoso y continuaron el ataque, además de una reunión de grupo y un par de cosas más. Obviamente un solución más que ineficiente.

 

QUINTA LECCIÓN: EL SUICIDIO ADOLESCENTE
Lo peor que se puede hacer es no ver un problema que es real y esta enfrente de nuestros ojos. Si bien los casos que he relatado (los de “Adolfo” y “Lucia” así como los de ambos padres) no han llegado a niveles de violencia mayor, el suicidio sí es una consecuencia del acoso escolar, y es más real de lo que queremos aceptar.

La primera temporada de 13 Reasons Why fue duramente criticada, al punto que muchas personas que la vieron consideraban que era una apología al suicidio. Sinceramente, tras ver ambas temporadas, puedo decir que no es apta para alguien sensible a imágenes crudas o este pasando por un mal momento, pero quizás sí para personas que deseen entender qué puede pasar por la cabeza de un adolescente.

La serie optó una salida salomónica. Poner una advertencia antes de cada capitulo de la segunda temporada, en donde los mismos protagonistas te invitaban a buscar ayuda, ya sea en casa o en la línea de ayuda del programa (https://13reasonswhy.info/), dado que el suicidio adolescente es muy real en Estados Unidos y en el Perú.

“El suicidio entre los adolescentes ha tenido un aumento considerable en los último años y se ha convertido en la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes entre 15 y 24 años de edad y la sexta causa de muerte para los niños y adolescentes entre 5 y 14 años”, nos informa la doctora Cortez.

Ella explica que “al igual que en adultos, los intentos de suicidio son más frecuentes en las mujeres, pero la gran mayoría el de suicidios consumados es realizada por varones”.

“Los intentos de suicidio en personas adolescentes se han asociado a factores predisponentes como el tener problemas en el colegio como bullying o pobre rendimiento escolar, antecedentes de violencia física o sexual, conflictos familiares en los que las tensiones y relaciones rígidas limitan la comunicación y armonía en la relación de padres e hijos y la muerte o desaparición de un miembro de la familia”, añadió.

¿Quienes son las más afectadas? ” Muchos adolescentes, predominantemente mujeres, sufren un trastorno depresivo mayor y han pensado en el suicidio durante algún tiempo. Otros factores son la impulsividad que muchos adolescentes pueden tener”, respondió.

“En muchas ocasiones el suicidio suele estar precedido por un evento estresante, como tener problemas en la escuela o alguna institución legal, una ruptura con el enamorado o enamorada, o una discusión entre amigos. También puede precipitar el suicidio en un adolescente vulnerable el hecho de exponerse a noticias de suicidio de otra persona, leer o ver un suicidio relatado en un libro, revista o periódico. Por todo ello es importantísimo conversar del tema con nuestros hijos adolescentes y solicitar ayuda en casos en los que se tenga alguna sospecha”, recomendó la doctora Cortez.

SEXTA LECCIÓN: PIDE AYUDA
La doctora Cortez recomienda los padres y madres deben estar atentos a cambios conductuales significativos que escapen a lo normal y esperado para la edad.

“A veces es difícil diferenciar lo normal y patológico, pero cuando se trata de algo que se da de forma abrupta, en incremento o que altera el funcionamiento escolar, social o familiar del adolescente, debe ser evaluado más exhaustivamente. Otras señales de alarma son las dificultades para conciliar o mantener el sueño, pesadillas frecuentes y/o recurrentes, disminución del rendimiento escolar, cambios significativos en el apetito, humor constantemente negativo (irritabilidad), pensamientos o expresiones de muerte y/o de suicidio, conductas que falten a las normas o derechos de los demás, consumo de cualquier tipo de droga, abuso de alcohol, conductas autolesivas como cortarse, retraimiento excesivo, descuido importante de la higiene y aspecto personal, estallidos intensos de irá y enojo y cambios en el grupo de amistades”, indicó.

¿Cómo parar el acoso escolar? Denunciándolo! la línea de ayuda, aquí en el Perú, es la que el Ministerio de Educación tiene con SíseVe (http://www.siseve.pe). Allí podrás denunciar cualquier acoso en las aulas y evitar que la situación se desborde.

Si sientes que debes hablar con alguien, no dudes en hacerlo, toma en serio lo que estás sintiendo. En el Perú existen estos servicios confidenciales que te pueden ayudar:

Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi. Telf.: (01) 614-9200, anexo 1024

INFOSALUD: 0800-1-0828 es la línea gratuita del Ministerio de Salud en la que se absuelven interrogantes médicas y psicológicas

105: Emergencias Policía Nacional

116: Bomberos

117: SAMU (Sistema de Atención Médica Urgente)Ambulancias: 470-5000

El Teléfono de la Esperanza: (01) 273-8026, crisis emocionales y prevenir depresión.

LA VOZ AMIGA: 0800-4-1212 (¡Especialistas Gratis, Confidencial, Anónimo!)

 

Tecnología y ciencia al alcance de un click!

¿Cómo nos encuentras?

En Instagram como @ExpresoTec

En Twitter como @ExpresoTecPeru

En Facebook como Expresotec

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s